Luis Hernan y Leidy, narradores orales de profesión; llevaron a los niños, las niñas, los jóvenes y los adultos que participan de este proceso, hacia la maravillosa experiencia de imaginar y contar historias, permitiendo que cada quien traspasara la linea de la pasividad, de la rutinaria práctica de escuchar y callar, del temor a equivocarse, del temor a la crítica o a la represión.En este espacio de pedagogía lúdica y con la dídactica de la disciplina del amor, aprendieron sobre: la expresión oral, la proyección de voz, la importancia de los signos de puntuación, la improvisación y las características de un relato, porque a partir de aquí, son los niños quienes construirán sus propios cuentos, mediante un proceso de investigación de la tradicion oral de su tierra, interrogando el pasado a través de la historia narrada por los adultos mayores.

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